Mucho más que la Reina de los Bandidos
Cuando Baketik Fundazioa y la ONG Mugen Gainetik me propusieron hacer una investigación sobre la participación de las mujeres en la construcción de la memoria histórica, me vino de inmediato la historia de Phoolan Devi, que en su vida encarnó distintos roles en situaciones de gran conflicto y rompió con lo que se supone que debe ser y cómo debe comportarse una mujer. Ella fue mi inspiración para el enfoque del estudio. Seguro que cuando leas su historia, entenderás por qué.
Mucho más que La Reina de los Bandidos
Phoolan Devi viene al mundo en 1963 en el día de la fiesta de las flores y a eso debe su nombre: Flor. Nace en la India, más concretamente en el estado rural de Uttar Pradesh, donde el sistema de castas divide a la sociedad hindú y sirve como mecanismo para que ciertos grupos exploten y opriman a otros. Entre las castas desfavorecidas se encuentran la de los sudras y la de los intocables (parias o sin casta). Phoolan pertenece a la subcasta de los mallah, que generalmente se dedica a una actividad relacionada con el río, y cuyo estatus social y económico es de miseria.
En ese contexto, el valor de las niñas es insignificante y así lo explica la propia Phoolan: “Éramos casi tan desgraciados como los intocables, a quienes se consideraba inferiores a los animales. […] Y ser niña significaba ser menos todavía”[1]. Así, y pese que hasta entonces había enfrentado la violencia que trae la pobreza, a la edad de 11 Phoolan es casada con un hombre de 35 años. Empieza un infierno para ella, que es violada y torturada reiteradamente, ante la inacción del resto de personas. Cuando cae enferma, vuelve a casa de sus padres, aunque ese hombre será una figura que estará presente en la vida de Phoolan durante años.
“Todos me miraban como si se dieran cuenta de que yo había cambiado e intentaran adivinar en qué. Yo pensaba que no podían saber las torturas que había tenido que soportar. Pero obedecí a mi madre y no dije nada, sin comprender por qué era yo quien había de arrastrar mala fama, si había sido mi marido quien me había golpeado y torturado”[2]
A medida que crece, Phoolan descubre “lenta y dolorosamente”[3] cómo está organizado su mundo. Con quince años, la esencia insumisa que la caracteriza aumenta y comienza a luchar con todos los medios a su alcance para sobrevivir. Sin embargo, ese tipo de actitud en una mujer mallah resulta insoportable para quienes quieren mantener el sistema de dominación. Una noche, dos hombres la violan en su casa, frente a sus padres. Después de eso:
“Sólo nos quedaba una salida: continuar callando, cerrar las puertas, cubrirnos la cabeza y ocultarlo todo. Pero yo no sabía si podría sofocar mi voz, ni si alguna vez volvería a dormir…”[4]
La angustia y el miedo de Phoolan la llevan a buscar su descanso en las noches subida en los árboles, oculta entre las ramas altas. “Decidí aferrarme a aquella fuerza que tenía que ser un don de Durga”[5], dice en sus memorias, así que, pese a todo, continúa desarrollando estrategias de autodefensa y supervivencia. Pero las agresiones no cesan: la entregan a la policía afirmando falsamente que pertenece a los dacoit, un grupo de bandidos. La encarcelan, la atan y abusan de ella durante 3 días. Tras ese suceso, Phoolan vuelve a casa con el corazón convertido en piedra y la sensación de haber muerto.
Los thakur (subcasta privilegiada y poderosa de los chatriyas) tratan de someterla durante meses y, al no conseguirlo, pagan a una banda dacoit para que la secuestren. Sin embargo, el jefe de la banda descubre estupefacto que Phoolan es sólo una adolescente y que han sido engañados. Se la llevan de todos modos y, si bien al principio ella es una especie de rehén, al cabo de un tiempo la vida en la selva de los dacoit se convierte en lo que será su modo de vida por años.
Así es cómo ella misma se vuelve una dacoit, una bandida, que sujeta un fusil y comienza a impartir su propia justicia. La primera vez la llevan a ver al hombre que abusó de ella cuando tenía once años. Se siente atemorizada, pero los recuerdos acuden a ella y entonces:
“[…] se lo hice yo a él. Por primera vez en mi vida golpeé a alguien como me habían golpeado a mí. Tenía el poder. […] Lo apaleé cada vez más fuerte, saciando al fin medio enloquecida mi sed de venganza”[6]
Colocaron “una nota sobre él: ‘Aviso: ¡Esto es lo que les pasa a los viejos que se casan con niñas!’”[7]
“Me había liberado de mi miedo a disparar contra un hombre, me había liberado de la vacilación. Me había vengado con algo más que palabras, gritos o lágrimas. Tenía en mis manos el medio de imponer justicia: para eliminar a un demonio bastaba con que afirmara bien los pies en el suelo, cerrase los ojos y apretara el gatillo. Ya no podría hacerle daño a nadie. Era sencillo y terrible”[8]
Durante un tiempo, Phoolan se dedica a mutilar a violadores, a amenazar a ricos y a dar dinero a las personas pobres, sobre todo a las mujeres. Es perseguida por la policía y la prensa habla de ella. Un día, un thakur al frente de una banda que no soporta a los mallah ni a las mujeres mata al jefe y a otros miembros de la banda de Phoolan. A ella la arrastran desnuda durante 23 días por diferentes pueblos para que los hombres la violen una y otra vez.
Phoolan sobrevive a la tortura y jura que no volverá a ser una mujer:
“Todo lo que hiciera a partir de entonces lo haría como hombre. […] El mal había dejado su marca en mí. Había sobrevivido a la maldad y no tenía nada que perder. Era más fuerte que nunca”[9]
Phoolan crea su propia banda a los 17 años y su único objetivo es perseguir a sus verdugos. Se convierte en un icono para las mujeres pobres y muchas la llaman para acabar con los hombres que las someten y agreden. La prensa cada vez habla más de ella contando todo tipo de historias y la policía comienza a desplegar helicópteros para capturarla. Phoolan Devi se convierte en un asunto de estado.
Agotada y con su familia siendo utilizada por las fuerzas del estado para dar con ella, Phoolan Devi negocia su rendición, aunque no sin miedo:
“Otros ya habían capitulado pero eran todos hombres. Conmigo, Phoolan Devi, que era mujer, sería diferente. ¿Qué iba a hacer, entregarme otra vez a más humillaciones? […] Sabía muy bien lo que me harían para demostrar que eran ellos quienes tenían el poder”[10]
Al entregarse, comienzan a exhibirla y sufre otro tipo de violencias:
“Me preguntaba qué sentido tenía todo aquello, por qué me exhibían como a un mono delante de toda aquella gente sin permitirme siquiera hablar”[11]
“¿Por qué querían verme todos? Lo sabía muy bien. Porque era una mala mujer. ¿Por qué me pedían que me sentara en una silla, por qué me hacían comer mierda, por qué iban todos a indagar sobre mí? Porque era una mala mujer”[12]
La cárcel le permite a Phoolan conocer un nuevo mundo, regido por otras reglas, y también aprende a sobrevivir a él[13]. Allí conoce a presos políticos que le prometen luchar por ella al salir, pero “yo no entendía lo que querían decir con política. Fuera de la cárcel sólo conocía un mundo: las aldeas y la selva”[14].
Phoolan pasa por diferentes cárceles y protesta a diario por la suciedad, la desidia y la corrupción. Incluso hace dos huelgas de hambre que casi le cuestan la vida. Pese a que tiene que ser puesta en libertad en 1991, la realidad es que pasa 11 años encarcelada a la espera de un juicio que nunca se celebra. Sólo un cambio por motivos electorales y el respaldo del partido socialista Samajwadi hacen que sea liberada a los 31 años de edad.
Samajwadi propone a Phoolan que se presente con el partido a las elecciones y no sólo acepta, sino que entra en el parlamento en 1996.
“El verdadero veneno, el de la desconfianza y el miedo, desapareció poco a poco de mi organismo”[15]
“Ya no sentía ningún deseo de venganza. Todavía no sabía leer y escribir, pero sabía ver, oír y comprender mejor a las personas y las cosas de este mundo”[16]
“Empezaba una nueva lucha, pero sería diferente. Había sobrevivido en las aldeas y en la selva, y había pedido a Dios que me permitiera sobrevivir en la ciudad para ayudar a los que sufren como he sufrido yo”[17]
Durante su tiempo en el parlamento, Phoolan promueve leyes de protección para la gente pobre y las mujeres. Y en 1997 es candidata a recibir el Premio Nobel de la Paz. Los thakur no admiten a Phoolan en el parlamento ni su indulto y en 2001, cuando ella tiene 38 años, la asesinan de dos balas en la cabeza.
Al final de su autobiografía, Phoolan Devi dice:
“Han hablado por mí muchas personas sin que yo pudiera hacerlo por mí misma nunca. […] Ésta es la primera vez que una mujer de mi comunidad puede contar la verdad sobre su vida y dar testimonio público de la injusticia que tenemos que soportar”[18]
Relatos de complejidad
Con el paso de los años, y aún con el eco de cómo la prensa contó su historia (incluso su autobiografía se llama así), Phoolan Devi es conocida como La Reina de los Bandidos. La realidad es que lo fue, pero también fue muchas cosas más.
Su relato es el de una mujer que sufre reiteradamente abusos y agresiones desde que nace por ser niña y pobre. Víctima de innumerables palizas y muchas violaciones, su historia también es la de una mujer que se alza en armas y hace uso de la violencia para impartir, en sus palabras, justicia (“Yo no mataba a nadie sin motivo. Yo castigaba”[19]). Y lo es igualmente su capacidad para cambiar las cosas e incidir políticamente cuando ese mundo se abre ante ella y se le presenta la oportunidad.
Víctima, combatiente y constructora de otro mundo, Phoolan Devi demuestra, por un lado, la complejidad de los relatos y la necesidad de sacar a la luz la vivencia de las mujeres y, por otro, la capacidad de las mujeres para jugar diferentes roles y encarnar distintos papeles al mismo tiempo. Esto trasciende, además, las fórmulas arquetípicas y estereotipadas que representan siempre a las mujeres como sujetos pasivos.
[1] PHOOLAN DEVI y MARIE THÉRÈSE CUNY (1996): La Reina de los Bandidos. Editorial Círculo de Lectores. Valencia, 344, 08009 Barcelona. Página 43 / [2] ( 121) / [3] (151) / [4](168) / [5](192) / [6] (264) / [7] (266) / [8] (282) / [9] (360) / [10](416) / [11] (439) / [12](447) / [13](453) / [14](454) / [15] (458) / [16] (459) / [17] (460) / [18] (460) / [19] (381)




