Solemos pensar que el camino al conocimiento es una línea recta, pero lo cierto es que la mayoría de las veces es un camino en zigzag. Investigar es abrirse con curiosidad al mundo con el ánimo de explorar, no de demostrar, como bien dibuja Carla Boserman en su Auca Research Manifesto. Investigar es una forma de hacer un poco más visibles realidades e historias que han permanecido ocultas o que son más desconocidas.
Investigar es escuchar, encontrarse con otras personas y tener la enorme suerte de narrar las conexiones, las causas, las consecuencias y las historias tras ellas. Investigar me parece un regalo que demanda una gran conciencia del entorno, el contexto y las estructuras, por eso investigo desde perspectivas sólidas que me permiten entender en mayor profundidad la complejidad de la realidad.
Sería como tener las uñas llenas de barro después de haber pasado el día explorando en el bosque, que te invada el espíritu de una filósofa hambrienta por conocimiento y con muchas preguntas, y diseñar piezas de puzzle que poco a poco van tomando forma. También sería como un gran baño de humildad, en el que se muestra respeto por los conocimientos que otras personas y comunidades han generado antes. Por último, investigar es, igualmente, generar procesos significativos para las personas que protagonizan la realidad que se estudia.

