María Moliner definió en su diccionario el verbo facilitar como la acción de “hacer más fácil cierta cosa” y “proporcionar a alguien una cosa o intervenir para que la tenga”. A la facilitadora, por su parte, la describió como la persona “que facilita”, que es “profesor o maestro” o “instructor u orientador en alguna actividad”.
Si me preguntáis a mí, además de lo que ella explica, os diré que facilitar es una mezcla de personajes que tienen distintos objetivos y que conviven armónicamente. Es un maestro de ceremonias que da la bienvenida y que cuida al equipo o a las personas que participan en un encuentro. Es una investigadora y una perfumista que tiene curiosidad por capturar la esencia y el mensaje más profundo tras las palabras de la gente. Es una maestra de la meditación, que está presente y permanece muy atenta a todo lo que sucede en el entorno y entre las personas del grupo. Y también es un taquígrafo, que no sólo recoge lo que las personas dicen, sino que además devuelve con amabilidad lo que sucede en el espacio y en la interacción entre las personas.

